jueves, 4 de septiembre de 2014

Instrucciones para ir a dormir

Recordando a don Julio Cortázar (1914-1984), admitiendo un poco mi fijación hacia sus "Instrucciones para llorar"[1] y mi necesidad monetaria -¿por qué no?-, un buen día me decidí a participar en un concurso que por cierto no gané y esto fue lo que salió.


Casi siempre uno hace lo mismo al llegar del trabajo: cenar, convivir con la familia, tal vez leer algún libro, hojear una revista o mirar un rato el televisor para después ir a la cama. Pero, ¿qué pasa entre ese ir y venir justo antes de levantar las cobijas, acostarse, reflexionar tal vez un poco y luego cerrar los ojos para, en el mejor de los casos, comenzar a dormir? Pues nada, la gente no se preocupa en absoluto por ese momento de preparación mental y emocional y se distrae yendo de aquí para allá y de allá para acá, mirando la tele, revisando que las puertas estén cerras, que no se quede nada encendido en la estufa, que las llaves del agua estén bien cerradas, que los niños se hallen ya acostados y soñando con Morfeo, en caso de que se tenga hijos, y que el perro y el gato no se estén peleando por un lugar para dormir, pues no todas las familias gozan de felinos y caninos que no hagan honor a la riña habitual más antigua que el propio mundo, en fin, siempre hay algo que hacer antes que ir a la cama. Para este siglo, la gente duerme muy poco y vive otro poco así que ¿por qué no empezar por hacer de nuestro sueño un momento sagrado? Primero que nada uno debería prepararse para dormir como si fuera una ceremonia, usar el hilo dental muy bien para sacar aquellas basuritas que pudieran haberse quedado escondidas entre los dientes esperando habitar, crecer y desarrollarse hasta convertirse en una gran caries. Cepillarse los dientes llega a ser muy mecánico, arriba, abajo, arriba, abajo, escupir, círculos, círculos, raspar un poco la lengua, escupir, buches de agua. Pero mientras uno hace esto puede mirar divertido las contracciones de su rostro, el sufrimiento asqueroso de la lengua cuando es cepillada, mirar si una arruga nueva ha salido o que tan guapo se mira después del ajetreo diario. Hay personas que gustan de hacer algunas gárgaras con enjuague bucal y luego irse a la cama. Hay otras que pasan de esto y saltan directamente a ella con o sin pijama. En realidad, esto queda a disposición del durmiente.
La cama debe adaptarse a las necesidades del individuo. Las hay grandes, pequeñas, suaves, duras, matrimoniales, individuales y hasta familiares. En caso de que no se cuente con una; existen las colchonetas, los colchones inflables, los catres, que suelen ser muy cómodos y flexibles cuando de tanto uso se hunden del centro a modo de cazuelita y ¿por qué no? también está ese amplio y frío espacio denominado suelo.
Ya que se ha puesto el pijama o quitado la ropa, prosiga a levantar las cobijas con una mano si es época calurosa o con las dos, si del invierno se trata, introdúzcase en ellas y aguarde a que venga el sueño. Si éste tarda en llegar, puede reflexionar sobre lo que hizo durante el día, planear lo que hará al siguiente, recordar algún acontecimiento gracioso, sentirse miserable por es amor no correspondido o enviar mensajes melosos en caso contrario. Si de plano ve que esto no ayuda a conciliar el sueño cuente borregos o intente leer el libro más aburrido que encuentre. Ojo, no lea uno que disfrute o puede que el sueño no llegue sino hasta pasando varias horas o claree el alba.



jueves, 3 de febrero de 2011

Resulta que debía elaborar un complicado comentario de tema libre sobre una obra en particular. El profesor había reducido el trabajo final que consistía en un ensayo de ocho cuartillas a un breve comentario de máximo tres.
Ahí me ven, emocionada, pensando en cuál de todas las obras vistas en el curso sería la elegida. De entre todas ellas, muy interesantes por cierto, escogí Inmaculada o los placeres de la inocencia, una obra de Juan García Ponce que no sólo es una novela ejemplar sino que también fue su obra cumbre según algunas críticas y opiniones. 
Como iba diciendo, estaba yo tan emocionada con la idea que me di a la tarea de buscarla en la gran Biblioteca Central y nada, en la Samuel Ramos y nada, en la Vasconcelos y nada. Comenzaba a sentirme un poco desesperada por no hallarla así que decidí comprar el libro pero nada; ninguna de esas librerías conocidas tenía un ejemplar. Ya con la frustración al límite pensé probar suerte en las librerías de viejo ubicadas en Donceles.Con mi directorio telefónico a la mano, una pequeña libreta y una pluma, comencé a marcar números y nada, algunos ni siquiera conocían al autor. 
Estaba a punto de sufrir un ataque de pánico cuando del otro lado de la línea se escuchó la voz de un señor  que a mi parecer podría ser uno de esos viejitos bonachones que te recuerdan a Santa Claus y vaya que lo fue, porque el señor amable sólo se concretó a decir -vente inmediatamente por él porque sólo me queda uno.
A los dos días de esta llamada, ya tenía mi ejemplar a la mano sin embargo, no pude evitar pensar ¿en dónde están todos los libros que nadie encuentra en ningún lugar? No están en las bibliotecas públicas, no puedo asegurar que estén o no en las particulares y mucho menos me atrevo a pensar que están esparcidos en manos de personas que no se interesan por leer o simplemente no conocen. 

Para invitarlos a que lean esta obra y así seamos más los que exijan una reedición, les dejo este pequeño fragmento, espero sea suficiente y me disculpo de antemano con todos aquellos que no podrán conseguir el libro. 


Él se levantó, tomó a Inmaculada por la muñeca, la acostó boca abajo en el sofá, hizo que pusiera la cabeza sobre los brazos cruzados y se apartó. Pasó mucho tiempo. Luego, Inmaculada sintió la boca de Miguel recorriendo su espalda, por el centro, por un lado, de arriba abajo. Se estremeció cuando la boca de Miguel se detuvo en el centro de su espalda y sintió la lengua de él. Miguel le dio vuelta y volvió a besarla en la boca. Sus manos tocaban los pechos de ella. Ya estaba desnudo también. Entró a Inmaculada y ella extendió las manos sobre su espalda. 
Con esta pregunta al aire que seguiré tratando de responder, dejo mi pequeño comentario final y a ver a quién le sirve algún día.



viernes, 10 de diciembre de 2010

De entre los cajones

Este blog existe en un afán de descubrir cómo expresar por medio de la palabra escrita ideas, pensamientos y sensaciones. Para compartir con quien sea que lo visite alguna vez y como forma de intercambio. Lamentablemente ha estado por mucho tiempo estancado debido a la nula inspiración o la incomprensión que de ella se ha tenido. Algunas veces las ideas brotan como agua emanando de una fuente, pero otras, el remolino existente dentro de mi cabeza, es más fuerte que yo y en vez de apuntar en una dirección, surge un caos en que es fácil perderse pero también encontrarse.
Estos días no ha habido ocasión de plasmar el universo que reina en una cabeza extraviada, y a falta de qué compartir, decidí escribir estas líneas como en espera de que algo en mi interior se remueva y surja de entre las inmediaciones que lo encarcelan. Las ataduras que impone la vida.
Les dejo este link que ya ha sido visto y leído, pero a falta de algo nuevo y de no querer permanecer más tiempo en un silencio que carcome, he preferido compartir este pequeño cuento que me ha dado muchas satisfacciones y que espero guste.
http://www.tuobra.unam.mx/mostrarObra.html?id=2429
Claro, comenzaré a trabajar para pronto abrir una nueva entrada que conozca la luz de la vida a través de este blog.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Manual de sensualidad para jovenes casaderos

A cuantos no nos ha pasado que durante años vivimos con la idea de que la primera vez será como un sueño de película rosa y al llegar “el día” nos damos cuenta de que eso no existe, sólo es una idea comercial que vende. A cuántos más no les ha pasado que en su cabeza miles de preguntas se mueven haciendo un ruido ensordecedor y no tienen a quién acercarse porque hablar con los padres, los maestros o demás personas sobre sexualidad y sensualidad puede acarrear grandes problemas que sólo son vistos así en la sociedad gracias a miles de años de represión.

He aquí una reseña con la cuál pretendo presentar una obra de autoedición de un escritor contemporáneo, que a modo de conversación, relata y comparte los secretos de un hombre sobre su experiencia sexual desde sus inicios. Tanto sus inquietudes como algunos de sus descubrimientos, además de plantear algunos “consejos” sobre lo que uno puede hacer en un momento de tensión sexual en que el erotismo y los nervios hacen de las suyas.

Manual de sensualidad para jóvenes casaderos
(Edición de autor, 2006)




Es una obra que devela secretos por todos conocidos, por pocos abordados, secretos de porqué un hombre reacciona como lo hace ante diversas situaciones. Debo resaltar que durante mucho tiempo se ha hablado de la sensualidad y del erotismo como un tema del cual hay que avergonzarse, como un ente que debe guardarse en lo más recóndito de nuestras vidas y si alguna vez osamos hacerle frente; alejemos los espejos que puedan devolvernos la imagen de nuestro ser plagado de censuras y autocensuras encerrándonos en una falsa libertad. Sin embargo no es el caso de Jorge Rueda que sin hacer caso de la sociedad machista en la que se vive, en la cual un hombre no llora ni tiene problemas con su sexualidad, en la que tener múltiples experiencias sexuales es sinónimo de virilidad.

En este libro, Jorge dice que no importa cuántas mujeres “conozca” un hombre, si su conocimiento se reduce a una “satisfacción” que no complace a nadie, sólo calma.

Es precisamente el goce compartido de cuerpos erotizados y sensuales lo que Jorge Rueda propone como “ideal sexual”; el hombre no debe gozar sólo y la mujer no debe dar placer sin sentirlo, es una unión lo que el erotismo otorga al acto sexual, y es lo que Jorge Rueda con una prosa fluida y armoniosa, nos invita a replantear en nuestras vidas, un goce casual que pierde su cotidianidad ante lo fantástico que puede resultar el mínimo detalle si se saber ver y obrar con gran pasión. No hace falta grandes y difíciles “actuaciones” para lograr como dirían en francés le petite mort.

Espero que esta pequeña reseña los invite a leer el libro y así, puedan tener su propia opinión.
Así mismo, les comento que pueden encontrar más reseñas y dónde adquirir el libro en http://www.jorgerueda.blogspot.com/

domingo, 3 de mayo de 2009

Así sea

Si hoy tengo que esconderme para poder ser yo, que así sea.
Si tengo que fingir ser quien no soy y ser yo, que así sea.
Si la luna puede ser de queso y las nubes de algodón, que así sea.
Entonces, yo seré de vidrio y no de simple cartón.
Seré una hoja en blanco y la tinta de un plumón.
Podré borrar mis sueños y esconderlos en un cajón.
Fluirán como la lluvia bajo mi rojo colchón.
Si aparento quien no soy y después soy quien soy,
entonces, que así sea.